PRIMERA
Quisiera detener el tiempo en una mirada
y unirme a ti inmóvil, sin memoria,
para olvidarme de dioses que no hablan,
de sombras que respiran y se esconden,
de horas lentas con puertas sin retorno.
Te contaría la historia de los puentes de madera,
el viejo cuento de los sueños encantados
y eternos versos azules con mi nombre.
Te pediría que rescatáramos la noche
y despertáramos la ilusión perdida.
SEGUNDA
Nuevamente a tus pies
monstruo encantado
librando intensa lucha,
beso con golpe,
risa con miedo,
entre sollozos y sangre,
placer y vida.
TERCERA
Alucinación,
qué poco sabes de esta locura
que trae a Dios como beso de lluvia.
No me aisles del miedo ni el orgullo
que aletean preguntas persuasivas;
déjame agazapada entre la nada
sin carencias, ni amarguras.
Alucinación,
una dulce tentación me sobrecoge
con mano audaz de trémulo viajero.
Escapo entre su bruma sin escándalo 
y me entrego a su gloria y a su llanto.
Mi alma silenciosa no sale de su asombro
y esconde sus alarmas en este mediodía.
Alucinación, no me escuchaste.
CUARTA
Apareces...
entre rostros grises
y miradas oscuras.
También te esfumas.
Mis manos cortas,
sin palabras, ni música
intentan materializarte.
Mi mente te retiene,
pero mi alma...
mi alma no te alcanza.
QUINTA
Rescato tu recuerdo
del laberinto errante del asombro.
Saberte vivo en mi memoria
me convierte en hembra,
jinete raudo,
amazona en pena.
Una oportunidad, 
sólo un instante:
regalo del destino.
¡El gran hurto a la vida!
SEXTA
Hoy hay frío en mi soledad.
El ave mañanera
emigró a otros nidos
y la rosa frágil
escondió su aroma.
Ni cantos,
ni espinas
inquietan mis sentidos.
Cautivo está mi escudero
y mi caballero enamorado
espanta sus penas
rescatando suspiros y añoranzas.
Sospecho de la noche,
ella sonríe de mi desgracia.
Prefiero la lluvia,
salta juguetona sobre mi ventana.
SÉPTIMA
Tu nombre 
saqueado por la ausencia
en la quietud del encuentro con el olvido
irrumpe en esta tarde de abril.
Como sonámbula triste
reconstruyo la danza
de entrecortados suspiros.
Tu aliento,
extasiado con la vida,
desborda mis ansias,
vence mis temores.
Tu nombre y tú,
viajeros del silencio y de la nada,
aferrados a esta soledad,
a este suspiro flotante y gris.
OCTAVA
El día descifra las esperanzas,
la tarde opaca los pesares,
la noche envuelve los sollozos.
¿Quién entiende tu olvido?
¿Cómo soportar la ausencia?
¿Por qué esconder mi pena?
NOVENA
Vuelo sobre el regazo de la lluvia
con el manto del sigilo 
y el furor del viento.
Te encontraré.
Primero recobraré tus huellas fatigadas
paso a paso buscando tu imagen,
incomparable vida.
De la mano de tu aroma
rescataré tu voz, tu aliento.
Tus palabras encantarán la tarde
exorcizando eternos diálogos
de ti sin mí, de mí sin ti.
Mi cuerpo... mi cuerpo extasiado
morirá en el eterno roce con tu piel.
DÉCIMA
La tarde se cansó de tanta espera.
Un viento azul emerge de la sombra
y se atreve a desafiar tu olvido.
Me sorprende su llegada.
Dejo libre a la luna,
a tu voz de poeta mañanero
y a mis alas prendidas de tu abismo.
Baila insaciable mi memoria
evocando notas de otros cielos
como preludio de este encuentro.
Ya tu nombre se escapa sin temores,
ya mi risa respira otro aliento. 
Ya nada detiene la carrera
entre tu silencio y mi agonía.
Quedas libre.
UNDÉCIMA
No te necesito real,
tan solo así, como de sueños,
regalo de mis fantasías,
cómplice mudo de mis anhelos.
No importa tu nombre,
me basta tu recuerdo
y el eco lejano de tu voz.
OTRA MÁS
Voy a hacer mi reporte de la vida:
Tengo un nudo en la garganta
examinando viejas carcajadas.
Repleta está la tarde de lujurias
y la noche de sosiego.
Crecen rumores de estrellas rutilantes
que gestan el tamaño de mi angustia.
Puedo tallar la forma del olvido
en una alfombra de rostros y ternuras.
¡Inútil batalla!
¡Crepúsculo sin dueño!
Corto es el tiempo de la huida.
Ya no es posible tratar de ser poeta
ni afinar las cuerdas del regreso.
Todo el silencio del mundo me atrae
y la soledad se afinca en mi ventana.
DESPUÉS DE...
Lentamente
se desdibujan las espinas
de mis sueños.
Mi gigante encantado
ha puesto fin a sus batallas.
Ya no amanece
mi sombra rodeándote
ni tu nombre opacándome.
Soy lluvia,
eres aire fresco,
somos aroma.