(Para continuar una conversación...)
... Y es que el amor tiene que ser sinónimo obligado de paz interior, tranquilidad, serenidad, remanso azul y sueño tranquilo.
AMARTE DE VERDAD ES APRETARTE AQUÍ, PERDERTE AHORA Y TENERTE SIEMPRE.
Y es que la libertad no tiene límites, ni citas, ni puntos, ni rayas, ni encuentros; no desea y por lo tanto no teme.
Cuando pongo mis manos en contacto con el agua que corre, las tengo abiertas y las sensaciones pueden ser infinitas; pero si las cierro para tratar de atraparla, se anulan las emociones, la pierdo y solo me queda la humedad... el agua corriente es libre.
El pajarito que una mañana cualquiera se paró en tu ventana, se dejó observar (tenía un punto dorado en medio de sus ojos), dejó escuchar un extraño trino, abrió un espacio en tu ser sensible y se marchó. Lo dejaste ir porque lo sabes y lo entiendes libre. Frecuentemente miras al cielo desde tu ventana y hasta le has dejado un poco de alpiste y... en las matutinas caminatas lo buscas en la copa de los árboles. El alpiste y tu ventana, su canto y su punto dorado tienen el olor común de aquella tibia mañana; cambia el alpiste y limpia tu ventana, y en su mejor momento regresará y se irá. Es libre. Si lo encuentras en el parque, por su punto dorado lo reconocerás, oirás su canto, se posará en tu hombro, te amará a su modo y... se irá. Es libre y nunca lo retendrás.
Cuando pongo mis manos en contacto con el agua que corre, las tengo abiertas y las sensaciones pueden ser infinitas; pero si las cierro para tratar de atraparla, se anulan las emociones, la pierdo y solo me queda la humedad... el agua corriente es libre.
El pajarito que una mañana cualquiera se paró en tu ventana, se dejó observar (tenía un punto dorado en medio de sus ojos), dejó escuchar un extraño trino, abrió un espacio en tu ser sensible y se marchó. Lo dejaste ir porque lo sabes y lo entiendes libre. Frecuentemente miras al cielo desde tu ventana y hasta le has dejado un poco de alpiste y... en las matutinas caminatas lo buscas en la copa de los árboles. El alpiste y tu ventana, su canto y su punto dorado tienen el olor común de aquella tibia mañana; cambia el alpiste y limpia tu ventana, y en su mejor momento regresará y se irá. Es libre. Si lo encuentras en el parque, por su punto dorado lo reconocerás, oirás su canto, se posará en tu hombro, te amará a su modo y... se irá. Es libre y nunca lo retendrás.
"SI AMAS ALGO, DÉJALO LIBRE. SI REGRESA A TI, ES TUYO. SI, NO, NUNCA LO FUE" (Richard Bach)
Amor no es sinónimo de enamoramiento. Cuando te enamoras, te apegas, deseas obsesivamente, esperas con ansiedad, te impacientas y entonces... reclamas, exiges, programas, posees y dejas poseer, desarmonizas, te apasionas y temes perder. Manipulas la verdad y te desilusionas.
Cuando amas, tus deseos son estímulos, te deleitas en cada momento y lo dejas pasar, no buscas la permanencia y entonces... no requieres, no controlas, te das sin tapujos y recibes sin limitaciones. Siempre renovada y fresca construyes la sorpresa del amor y lo gozas sin miedos e inseguridades. Despiertas del sueño, ves la realidad y nace la felicidad.
"CUANDO EL ARQUERO DISPARA GRATUITAMENTE TIENE CON ÉL TODA SU HABILIDAD". (Proverbio oriental)
Amar es recostarse en su hombro sin decir nada; es darse la mano y sentir mutua y dulce transfusión que llega hasta las entrañas, pero que puede conservar el color de la piel.
LA VERDAD ES QUE YO NO PUEDO ECHARTE DE MENOS PORQUE ESTOY LLENO DE TI. SI TE ECHASE DE MENOS SERÍA RECONOCER QUE AL MARCHARTE TE QUEDASTE FUERA.
