1.
Atada
al mundo de los sueños
robándole priedrecitas al tiempo
y calor a las mañanas frías,
cruzo incansable
tus huellas serenas
imitando tu prisa
tan tuya
tan ajena
a este deseo
de parecerme a ti.
2.
Si pudiera
trasladar mis pensamientos
hasta tus manos tibias,
inventaría
la caricia infinita,
el abrazo seguro,
el gesto profundo
que me dijeran:
"Te necesito".
Si pudiera
naufragar en tus sueños
ajena a tu mirada,
robaría
la idea obstinada,
el deber impreso,
el juramento esclavo
que te impiden pensar:
"Me necesita".
Atada
al mundo de los sueños
robándole priedrecitas al tiempo
y calor a las mañanas frías,
cruzo incansable
tus huellas serenas
imitando tu prisa
tan tuyatan ajena
a este deseo
de parecerme a ti.
2.
Si pudiera
trasladar mis pensamientos
hasta tus manos tibias,
inventaría
la caricia infinita,
el abrazo seguro,
el gesto profundo
que me dijeran:
"Te necesito".
Si pudiera
naufragar en tus sueños
ajena a tu mirada,
robaría
la idea obstinada,
el deber impreso,
el juramento esclavo
que te impiden pensar:
"Me necesita".
3.
no me grites "silencio",
no me susurres "calma".
Llámame ilusión.
Grítame esperanza.
Susúrrame vida.
4.
Inconsciente
de tu amor mesurado,
de tus silencios calculados,
de tu distraída presencia,
embriagas
mis constantes deseos,
mi risa lejana
y también lejana
mi primera juventud.
Llueve...
mientras mi alma
herida por un recuerdo
estremece mi calma
y devora mi gusto por la vida
6.
Todos la miraron
con aire lascivo,
sin burla,
sin rabia...
Unas horas antes
murió devorada
por un huracán de besos
y arrullos flotantes
con olor a ortiga.
7.
7.
Quedaste
al amparo de mis rarezas
agonizando
No traiciones tu devoción.
Ella oportuna
te aguardará en silencio
hasta el ocaso de la fe.
8.
Errante
busco tu silueta
perdida entre papeles y palabras
entre hombres y mujeres
de paso lento y mirada perdida.
Inalcanzables sus conciencias.
Inalcanzable también
mi mediodía.
9. y 10.
9. y 10.
Existes
en el tímido deseo
de invitar tu boca
a desnudarse con la mía.
Existes
en mi piel morena
negándose a la tibia sensación
de recibirte gota a gota.
Existes
en la música lejana
de versos inmortales
fundidos en la orilla del olvido.
¿Existes?
En el olvido,
en el deseo,
en la conjura
de esta nostalgia.
No estás,
no volverás.
Etéreo recuerdo
abanico de misterios y agonía.



