martes, 22 de abril de 2008
PRESENCIA EN EL OLVIDO
Una voz muy especial para esta tarde de abril. Quien mejor que MEIRA DEL MAR.
Tú ya no tienes rostro en mi recuerdo. Eres,
nada más, la dorada tarde aquella
en que la primavera se detuvo
a leer con nosotros unos versos,
y eres también esa tenaz y leve
melancolía que sus pasos mueve
sobre mi corazón,
y casi no es
melancolía.
Alguna vez yo tuve
tu rostro y tus palabras.
¡Hoy no sé que se hicieron!
Hoy eres solamente
esas pequeñas cosas que se llaman
un día, un libro, el lento
caminar de la mano de la estrella,
y a veces, -pocas veces- el silencio
fijándome los ojos desolados
en un sitio del aire, como ciegos...
Y este ir por la música temblando
lo mismo que por un lugar incierto.
Yo sé que estás lejano de mis límites,
perdido en el espacio y en el tiempo...
y por el cauce de mis sangre subes,
llegas, vano fantasma, hasta mi sueño.
Y te quiero mirar, y es esa tarde
dorada, que ya dije,
lo que encuentro...
La tarde que tenía un campalario
invisible y sonoro entre los dedos,
y una humana dulzura en la manera
de entendernos...
Tú ya no tienes rostro. Ya no eres.
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