viernes, 10 de junio de 2016

REDESCUBRIMIENTO


Hoy desde mis silencios agotados
Llamo a gritos a una mujer
Hecha de miel y arena
De piedra blanca y sangre nueva.
Aparecerá silenciosa
Moldeada a fuego lento
Con tierra y agua
Arcilla y sal.

La busco con alas
Que transporten sus sueños
De mirada segura
Colmados de estrellas
Libres de melancolía.
La encontraré.
Aparecerá extasiada
En medio de la tarde
Exhalando infinitos suspiros.
Dirá que está dispuesta al olvido,
Y al albergue de miradas tiernas
Regaladas en la placidez del horizonte.
Escuchará la lluvia caer
Y sabrá que se acerca la fecha del regreso
Aquella que ha forjado con llanto
Y risas y nubes blancas y otoños sin estío.
Ya no extrañará tu silencio
Ni tus palabras sin sentido.
Ya nada la atará a vagos recuerdos
De ninfa perdida, de mujer soñadora.
Sabrá al fin quién es.

PARA GUARDAR LO OLVIDADO


De toda la literatura que abunda en este mundo, la que yo prefiero son las cartas. ¡Qué lujo! Alguien escribe para ti, y eres el único lector de aquel recital alfabético -bueno o malo-, pero inventado para ti. ¡Para ti solo! Es el indudable resultado de la afectividad a distancia.