viernes, 10 de junio de 2016

PARA GUARDAR LO OLVIDADO


De toda la literatura que abunda en este mundo, la que yo prefiero son las cartas. ¡Qué lujo! Alguien escribe para ti, y eres el único lector de aquel recital alfabético -bueno o malo-, pero inventado para ti. ¡Para ti solo! Es el indudable resultado de la afectividad a distancia.


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