martes, 5 de julio de 2016

PALABRAS DE OTROS TIEMPOS

1.
Atada
al mundo de los sueños
robándole priedrecitas al tiempo 
y calor a las mañanas frías,
cruzo incansable
tus huellas serenas
imitando tu prisa
tan tuya
tan ajena 
a este deseo
de parecerme a ti.

2.

Si pudiera 
trasladar mis pensamientos
hasta tus manos tibias,
inventaría
la caricia infinita,
el abrazo seguro,
el gesto profundo 
que me dijeran: 
"Te necesito".

Si pudiera

naufragar en tus sueños
ajena a tu mirada,
robaría
la idea obstinada,
el deber impreso,
el juramento esclavo
que te impiden pensar:
"Me necesita".

3. 
No me llames "paciencia",
no me grites "silencio",
no me susurres "calma".
Llámame ilusión.
Grítame esperanza.
Susúrrame vida.

4.
Inconsciente
de tu amor mesurado,
de tus silencios calculados,
de tu distraída presencia,
embriagas
  mis constantes deseos,
mi risa lejana
y también lejana
mi primera juventud.


5.
Llueve...
mientras mi alma
herida por un recuerdo
estremece mi calma
y devora mi gusto por la vida

6.
Todos la miraron
con aire lascivo,
sin burla,
sin rabia...
Unas horas antes
murió devorada 
por un huracán de besos 
y arrullos flotantes
con olor a ortiga.




7.
Quedaste
al amparo de mis rarezas
agonizando
entre mi soledad y tu hastío.
No traiciones tu devoción.
Ella oportuna
te aguardará en silencio
hasta el ocaso de la fe.

8.
Errante
busco tu silueta
perdida entre papeles y palabras
entre hombres y mujeres
de paso lento y mirada perdida.
Inalcanzables sus conciencias.
Inalcanzable también
mi mediodía.



9. y 10.
Existes
en el tímido deseo
de invitar tu boca 
a desnudarse con la mía.
Existes
en mi piel morena
negándose a la tibia sensación 
de recibirte gota a gota.
Existes
en la música lejana
de versos inmortales
fundidos en la orilla del olvido.

¿Existes?
En el olvido,
en el deseo,
en la conjura
de esta nostalgia.

No estás,
no volverás.
Etéreo recuerdo
abanico de misterios y agonía.

viernes, 10 de junio de 2016

REDESCUBRIMIENTO


Hoy desde mis silencios agotados
Llamo a gritos a una mujer
Hecha de miel y arena
De piedra blanca y sangre nueva.
Aparecerá silenciosa
Moldeada a fuego lento
Con tierra y agua
Arcilla y sal.

La busco con alas
Que transporten sus sueños
De mirada segura
Colmados de estrellas
Libres de melancolía.
La encontraré.
Aparecerá extasiada
En medio de la tarde
Exhalando infinitos suspiros.
Dirá que está dispuesta al olvido,
Y al albergue de miradas tiernas
Regaladas en la placidez del horizonte.
Escuchará la lluvia caer
Y sabrá que se acerca la fecha del regreso
Aquella que ha forjado con llanto
Y risas y nubes blancas y otoños sin estío.
Ya no extrañará tu silencio
Ni tus palabras sin sentido.
Ya nada la atará a vagos recuerdos
De ninfa perdida, de mujer soñadora.
Sabrá al fin quién es.

PARA GUARDAR LO OLVIDADO


De toda la literatura que abunda en este mundo, la que yo prefiero son las cartas. ¡Qué lujo! Alguien escribe para ti, y eres el único lector de aquel recital alfabético -bueno o malo-, pero inventado para ti. ¡Para ti solo! Es el indudable resultado de la afectividad a distancia.


martes, 22 de abril de 2008

PRESENCIA EN EL OLVIDO


Una voz muy especial para esta tarde de abril. Quien mejor que MEIRA DEL MAR.

Tú ya no tienes rostro en mi recuerdo. Eres,
nada más, la dorada tarde aquella
en que la primavera se detuvo
a leer con nosotros unos versos,
y eres también esa tenaz y leve
melancolía que sus pasos mueve
sobre mi corazón,
y casi no es
melancolía.

Alguna vez yo tuve
tu rostro y tus palabras.
¡Hoy no sé que se hicieron!

Hoy eres solamente
esas pequeñas cosas que se llaman
un día, un libro, el lento
caminar de la mano de la estrella,
y a veces, -pocas veces- el silencio
fijándome los ojos desolados
en un sitio del aire, como ciegos...
Y este ir por la música temblando
lo mismo que por un lugar incierto.


Yo sé que estás lejano de mis límites,
perdido en el espacio y en el tiempo...
y por el cauce de mis sangre subes,
llegas, vano fantasma, hasta mi sueño.
Y te quiero mirar, y es esa tarde
dorada, que ya dije,
lo que encuentro...
La tarde que tenía un campalario
invisible y sonoro entre los dedos,
y una humana dulzura en la manera
de entendernos...

Tú ya no tienes rostro. Ya no eres.

martes, 4 de marzo de 2008

MURMULLOS DE FEBRERO

¿Cómo debo poner el alma, para que no roce con la tuya?
¿Cómo debo alzarla sobre ti, hacia otras cosas?
Rainer María Rilke
Hoy me atrevo a escribir estas líneas, después de muchos meses de reconciliarme con el silencio y de encontrarme en lo callo. Temo que nuevamente mis palabras perezcan en mis labios y que el eco de mi voz se debilite tanto en la distancia que no pueda ser escuchado. Entonces rescato estos textos a modo murmullos para celebrar el milagro de vivir y de sentir.


  1. Empezó mi tiempo de descanso. Finalmente la lluvia abrió paso al aire tibio del atardecer y dejó de coquetear a mis espaldas para vestir mis sueños de eternidad. El pájaro de pico dorado olvidó definitivamente cruzarse por mis cielos y su ausencia coincidió con la llegada ruidosa del verano. El mundo pareció ensancharse a mis pies y mi corazón empequeñecido latió tranquilo, al ritmo uniforme de mi música cálida y sencilla. Encontré el equilibrio después de muchos años y me reconcilié con la vida. Cerré los ojos… un plácido sueño acompañó mis noches.
  2. Desperté con un olor a hierba impregnando mi piel y todos mis sentidos. Fue muy fácil dejarme seducir por la humedad del rocío y el color de unos ojos que alguna vez amé. Nuevamente las palabras, las sensaciones perdidas, el deseo, los temores, ¡el desafío! Apareciste como cómplice de ese sentir y tu voz lejana alentó mi valentía, alumbrando el oscuro camino que alguna vez recorrimos. El monstruo encantado se aferró de mi pecho, enterró sus uñas en mi alma y de ella brotaron entrecortados suspiros. Me inspiré y me inspiraste sin saberlo. Volví a conquistar ese cielo azul y me elevé lentamente, pero no pude sostener el vuelo. Los vientos de julio aniquilaron el aliento que me sostenía.
  3. Luché por sostenerme y floté en el aire formando líneas onduladas con mis manos inseguras. No te busqué, pero apareciste. Tampoco te llamé, pero respondiste a un constante fluir de murmullos que tenían que encontrarse. La distancia lanzó dardos hasta atraparnos entre nubes blancas de formas indefinidas. Propusiste ignorarlas y con un soplo las hiciste huir en desbandada, inseguras de su rumbo. No contentas con su destino, nos enviaron la temible lluvia invisible que siempre se ha resistido a despejar los cielos tristes y nostálgicos. ¿Cómo reconocernos entre tanta niebla? ¿Cómo reconstruirte en mi memoria sin caer en la trampa de evocar batallas perdidas? ”¿Cómo poner mi alma para que no roce con la tuya?”
  4. Ahora el silencio grita… y yo que escucho su estruendo lo amenazo con mi boca y mis puños cerrados. Callar. ¡Callar! ¿Callar? Para escucharte, para aprender a olvidarte nuevamente. Para no encadenarte a mis palabras. Para dialogar finalmente con la lluvia, entre nubes blancas; sin mis palabras, con tu silencio. Mejor el olvido.
No cambio mi soledad por un poco de amor. Por mucho amor sí. Pero es que el mucho amor también es soledad.

martes, 23 de octubre de 2007

Silencio... sólo silencio

Uno inventa palabras para que al nombrar lo que se siente duela menos. Uno no entiende por qué las voces nos deshabitan, hasta que decide escuchar y escucha. ¡Silencio! Ninguna respuesta del otro lado del espejo, ninguna comunicación del otro lado de la noche, ningún calor del otro lado de mis manos. Uno se asusta, siente el vacío y tiembla.
Entonces... creo que mi mejor estado es la soledad. ¡Y que mejor momento que éste para congraciame con el lado más oscuro de esta noche de invierno! A veces parece que doblamos campanas con una cantidad de gritos silenciosos y la soledad se nos resbala como un caracol marchito subiendo escaleras. Pienso que adolezco de una actitud pasiva, estática y demasiado reflexiva. Y es cuando descubro que este caparazón tiene forma de lágrima, tiene forma de estrella, tiene forma de lluvia envuelta en un capullo. Si lo perforan saldrá una mujer llena de lunas persiguiendo desamores.
(Y sigo aquí.
Salvando las distancias
de tu silencio.)

sábado, 6 de octubre de 2007

LOS VIEJOS PUENTES DE MADERA

Desempolvar esta historia es como recordar sueños que van llegando a pedazos a la conciencia y si se observan detenidamente, terminan por perderse. Es difícil articularla siquiera mentalmente porque una fuerza extraña impide revivirla. Entonces prefiero dejarla prisionera en mi ser. Sólo se salvan algunos textos grabados en el papel.


  • "Ahora sé que estuve yendo hacia ti y tú hacia mí, desde hace largo tiempo. Aunque ninguno de los dos percibiera al otro antes de que nos conociéramos, había una especie de certeza inconsciente que cantaba alegremente bajo nuestra ignorancia, asegurando que nos reuniríamos. Y ahora aquí estoy, andando con otra persona dentro de mí".
  • No estoy segura de que estés dentro de mí o de que yo esté dentro de ti, o de que te posea. Creo que los dos estamos dentro de otro ser que hemos creado y que se llama NOSOTROS. En realidad no estamos dentro de ese otro ser. SOMOS ESE OTRO SER. Los dos nos hemos perdido a nosotros mismos y hemos creado otro ser".
  • "De una manera que no puedo explicar, tú eres el camino. En la línea donde la ilusión se encuentra con la realidad, allí estás tú. El camino eres tú".
  • "En un universo de ambigüedades esta certeza viene una sola vez, y nunca más, no importa cuántas veces le toque a uno vivir".
Textos tomados del libro "Los viejos puentes de madera" de Robert James Waller

"Sólo fueron cuatro días, pero valieron por toda una vida".